Ir al contenido principal

¡ESTAMOS MAMADOS DEL MAMERTISMO IRRACIONAL!


Este escrito es una manifestación de postración frente al mamertismo caprichoso de los defensores de la ‘paz’. Estamos mamados de la cátedra trasnochada que nos quieren implantar sobre la construcción de la paz; estamos mamados de todo aquel que se atribuye el abuso de tildarnos de guerreristas a quienes no creemos en un adefesio pactado con las Farc. No soportamos la carencia de objetividad de los denominados defensores de la paz; no soportamos la ignominia que utilizan algunos para justificar el accionar de la guerrilla. No comprendemos cómo hay sujetos, por cierto, excesivamente prepotentes que se atreven a canonizar la ideología terrorista en colegios y universidades, con el fin de adoctrinar a estudiantes desubicados que terminan alabando la mayor podredumbre.

No concebimos cómo hay quienes se jactan de su pacifismo y no toleran a quien rechaza actos de total benevolencia con un grupo terrorista que quiere de todo, menos la paz. Particularmente, estamos hartos de padecer señalamientos y críticas injustificadas de personas que no mueven ni una paja; no hacen ni dejan hacer, solo pueden vivir bajo la sombra porque no tienen coraje para salir de la clandestinidad. Hay quienes no han hecho algo positivo por sus vidas y se la pasan denigrando de los logros que a pulso obtienen los demás.

El mamertismo desmesurado es envidioso a más no poder; no hay algo que les parezca bueno. Las vidas de dichos sujetos son regidas por la tristeza y la vaciedad. Todo aquel que concibe su entorno con pesar, con pesimismo y resentimiento, sin percatarse positivamente para aportar al cambio: ese es el ejemplo de un potencial mamerto. Todo lo anhelan fácil, porque son exigentes para señalar actos ajenos y endilgar responsabilidades, pero para sí mismos no aportan un carajo. El mamerto más que amante de las ideologías de izquierda, es fanático del facilismo y de la mezquindad. De tal manera que, no es un conflicto de ideología, sino de actitud comportamental.

Este suscrito defiende con vehemencia el derecho de las minorías y sobretodo de los postulados mesurados de izquierda, pero jamás el mamertismo irracional amante de ese comunismo revolucionario reinventado a través de actos de reconciliación. Sencillamente, no lo toleramos porque ello es la mayor manifestación de miseria en la condición humana mental y personal. El mamertismo está íntimamente ligado al comunismo revolucionario, y ello es peligroso para cualquier sociedad.

La invitación es a reflexionar, porque creemos posible perder la calidad de mamerto. Nunca es tarde para cambiar de criterio. Que quieran ser izquierdistas, es algo que apoyo totalmente, pero no permitan ingresar al pliego de la revolución irracional que todo lo quiere fácil a costas del esfuerzo legítimo de sus semejantes. Tampoco pretendan justificar actos de terrorismo por supuestos fines políticos.        

¡Jamás será posible ser benevolentes con la barbarie!

Comentarios

Entradas populares de este blog

NI PRÓRROGA NI REELECCIÓN PARA ALCALDES Y GOBERNADORES

El voto programático para alcaldes y gobernadores está establecido en Colombia a partir de la Constitución de 1991 por un periodo de cuatro años. Así se estipuló y así debe mantenerse por el bienestar de nuestra democracia. Los electores más que por un nombre, votan por una propuesta determinada, por tanto, no puede ni debe modificársele   a los representantes que estos eligen, el término de gestión para ejecutar un programa de gobierno determinado. Ello además de inconstitucional es arbitrario con los grupos y movimientos alternativos que esperan integrar una contienda para gobernar. Además, para todas las regiones y municipios es positivo que haya constante renovación en sus gobernantes, pues así se satisfacen con mayor probidad las necesidades ciudadanas que surgen en medio de la descentralización administrativa. Es por esto por lo que resulta más que desacertado atornillar en el poder a algún mandatario local o regional. Y así se traduce porque bien sabemos que, la clave...

EL PARO NACIONAL FUE LA AGENDA DE LOS INÚTILES

El paro en Colombia solo ha arrojado pérdidas. Pérdidas económicas, pérdidas de vidas, pérdidas de empleo, pérdidas en lo institucional, y pérdidas en el tiempo por la inmovilidad. Quienes marcharon el 21 de noviembre tenían derecho a hacerlo, sí, hasta allí fue respetable. Empero, lo que no podían hacer era paralizar un país entero, afectar la economía y el derecho de las mayorías, y bloquear las ciudades con actos de vandalismo salvaje. La realidad es innegable: los efectos económicos del paro fueron perversos. Según estudio realizado por el Diario la República en los días de marchas, la actividad comercial se redujo en un 40% a nivel nacional y solo en Bogotá, Fenalco calculó pérdidas diarias de $50.000 millones para los comerciantes. Asimismo, sostuvo Fenalco que, a nivel nacional las pérdidas en el comercio ascienden a los $350.000 millones. Además, señalaron que la actividad comercial y gastronómica se redujo aproximadamente en un 40% en todo el país. Y ello sin contar lo...

METÁSTASIS EN LA SALUD

En metástasis se encuentra el sistema de salud colombiano por consecuencia de la repugnante corrupción. Recientemente, la fiscalía general de la nación sostuvo que el hueco económico equivale a un billón de pesos. ¿Qué pasó allí? Sencillo: ¡Se los embolsillaron algunos para saciar sus ambiciones de riqueza! ¿Y quiénes son los responsables de ello? Más sencillo todavía: Las mafias de las EPS, sus gerentes y algunos de sus compadres asignados en las cajas de compensación. Lo grave es que así llevamos más de veinte años sin que ocurra absolutamente nada, porque, nos parece normal que en Colombia la corrupción esté infestada. Lo que nos demuestra que somos un país poco serio, plenamente sumergido en la indiferencia, en la desidia y en la inmundicia humana. ¿Y por qué decimos que son los responsables? Básicamente, por tres razones: primero, porque los gerentes hacen y deshacen sin conocer límites ni controles, cuales potenciales rufianes, sedientos de dinero y poder. Segundo, porque...