Ir al contenido principal

EL NUEVO CÓDIGO DE POLICÍA


Previo a la revisión constitucional, el nuevo código de policía cuenta con múltiples vacíos que resultan preocupantes para todos los involucrados, principalmente para la ciudadanía. La generosa discrecionalidad para las autoridades policivas es amplia y ello se presta para notables arbitrariedades en contra de la población civil. La inexactitud en ciertas normas, y las potestades confusas para los funcionarios son la principal preocupación del pueblo colombiano; en realidad no sabemos si la situación se prestará para mejorar la convivencia pacífica de un país que en los últimos años ha cambiado, o si por el contrario se efectuará un mayor caos por la posible vulneración de los derechos y libertades individuales del conglomerado.

Las multas dispuestas por esta normatividad constituyen un potencial rechazo en la sociedad, toda vez que los colombianos consideran las sanciones pecuniarias como un abuso que no tienen por qué soportar. La creencia popular radica en pensar que el nuevo código no fue creado para preservar el orden y la convivencia social, sino para captar más recursos de los colombianos, con el fin de incrementar el presupuesto del erario nacional. Si esa es la concepción del pueblo resulta complejo imaginar que la nueva normativa será eficiente y exitosa, porque más que imponer multas por doquier, lo que deberían hacer con antelación es abrir espacios para la pedagogía  y la cultura ciudadana; de esta manera seguramente muchos no sentirían inseguridad y desconfianza con el nuevo proyecto.

Sin embargo, aspectos como la sanción por desafiar a una autoridad de policía que genera una multa de $786.880 en un país donde son abundantes las provocaciones de los mismos policías- por no mencionar otros menos graves- es tal vez la principal arbitrariedad en contra de la población. Me pregunto: ¿Quién estipulará cuando un ‘desafío’ a la autoridad es merecedor de la sanción? La respuesta es simple, pues el mismo policía de manera discrecional, lo que resulta totalmente abusivo porque es sabido que muchos aprovecharán esa potestad como represalia en contra de aquel que se atreva a cuestionarlo. Entonces, ¿Dónde queda la libertad de expresión, y la facultad de los ciudadanos de manifestar respetuosamente una inconformidad? ¿No se prestará esto para vulnerar el debido proceso de los ciudadanos? ¿Cómo hará un ciudadano en este evento para demostrar el respectivo abuso de autoridad? Todas estas preguntas el tiempo las resolverá, por lo pronto, es factible que se generen notables perjuicios para la ciudadanía.

Por otra parte, es conocido por todo el país la excesiva miseria en la que viven los denominados patrulleros, razón por la cual, el trabajo de muchos de ellos consiste no en preservar el orden público y la estabilidad, sino en recorrer las calles buscando algún sujeto que cometa el más mínimo error para retenerlo con el fin de solicitarle sutilmente alguna suma de dinero y a cambio de ello dejarlo seguir. Mientras tanto los bandidos se pasean por todo el territorio como Pedro por su casa. Debo confesar que este nuevo código de policía, me preocupa por algunas de sus estipulaciones, ojalá esté equivocado, pero considero que se presentarán fuertes discordias entre la fuerza pública y la población. Particularmente he padecido múltiples abusos por parte de agentes de policía en las calles, y todo  porque no accedo a darles dinero. Próximamente estaré analizando otros puntos relevantes. La idea no es desprestigiar sino construir pedagogía.     

Comentarios

Entradas populares de este blog

LA INFAMIA COMO MÉTODO DE SUPRESIÓN

En la antigua Roma, la infamia consistía en la degradación del honor civil, ocasionando la pérdida de la reputación ante la sociedad. Al ciudadano romano que la padecía, le tocaba soportar un potencial descrédito una vez efectuado el Censo por parte del magistrado competente. Así, de esta manera, era tachado aquel ciudadano de infamis , pues su estatus radicaba, principalmente, en el timbre de orgullo que este ostentaba ante la sociedad. Dicho orgullo que surgía por consecuencia del prestigio y reconocimiento, se veía gravemente afectado cuando el ciudadano romano era tachado de infame. La situación no es novedosa. En efecto, la infamia desde la antigua Roma ha evolucionado de forma negativa, dado que, es constantemente utilizada por cuestiones políticas como método de supresión del adversario, pues en Colombia la misma es empleada no únicamente para degradar la honra y el buen nombre de las personas, sino también para truncar las aspiraciones, obras y legados de aquellos que s...

EL PARO NACIONAL FUE LA AGENDA DE LOS INÚTILES

El paro en Colombia solo ha arrojado pérdidas. Pérdidas económicas, pérdidas de vidas, pérdidas de empleo, pérdidas en lo institucional, y pérdidas en el tiempo por la inmovilidad. Quienes marcharon el 21 de noviembre tenían derecho a hacerlo, sí, hasta allí fue respetable. Empero, lo que no podían hacer era paralizar un país entero, afectar la economía y el derecho de las mayorías, y bloquear las ciudades con actos de vandalismo salvaje. La realidad es innegable: los efectos económicos del paro fueron perversos. Según estudio realizado por el Diario la República en los días de marchas, la actividad comercial se redujo en un 40% a nivel nacional y solo en Bogotá, Fenalco calculó pérdidas diarias de $50.000 millones para los comerciantes. Asimismo, sostuvo Fenalco que, a nivel nacional las pérdidas en el comercio ascienden a los $350.000 millones. Además, señalaron que la actividad comercial y gastronómica se redujo aproximadamente en un 40% en todo el país. Y ello sin contar lo...

LA VERDAD SOBRE LOS FALSOS POSITIVOS

Falsos Positivos fueron las bajas de los civiles- no beligerantes- cometidos por algunos miembros del Ejército de Colombia, abusando de la potestad de ejercer, legítimamente, la acción contundente del Estado. Específicamente, estos asesinatos tenían como objetivo aparentar resultados militares-operacionales exitosos contra la banda narco mafiosa Farc- cuando era lo contrario- con el fin de obtener retribuciones de carácter económico, días de descanso, condecoraciones y atractivos reconocimientos. El tema, desde la Responsabilidad Extracontractual del Estado, ha constituido una falla del servicio, pues la fuerza pública en ninguna circunstancia puede atentar contra la vida de personas no beligerantes, ni mucho menos en eventos de inferioridad. El daño antijurídico a los sujetos fue notorio, dado que no tenían el deber jurídico de soportarlo. De allí las condenas resarcitorias en contra del Estado colombiano. Luego, desde la Responsabilidad Política, resulta un despropósito enorme ac...